Es el momento, viéndote respirar escribo estas líneas, no
para impresionar a nadie, de hecho no sé si quiero compartir esto con nadie.
Recuerdas, tu sitio, de donde viniste pero como rey de sus
tierras has ido aumentando tus dominios y a cada sitio donde has ido te has
hecho notar. No puedes pasar desapercibido. Te han bautizado con muchos nombres
pero en todos ellos iba impregnado la jovialidad, En cada reacción me has
cautivado para dejarme una flecha que atraviesa mi alma.
Has luchado y defendido pero sobre todo la energía con la
que has dado cada paso ha hecho que no se notase en ti la mella que hace el
tiempo. Ahora con la mirada cabizbaja y
no fruto de una estrategia para conseguir lo que te proponías solo puedo
mirarte y sentir que has sido para mi un amigo, que me esperaba junto al escalón
para cuando cayese decirme que estás ahí como todo un hermano.
Has sido, eres y serás parte de mi como los 17 años que me
has regalado pero llega el momento de despedirse.
Es un homenaje al ver como
has sido durante cada día la imagen de quién soy yo. Tú mirada perdida, tus
ojos negros y tu inestabilidad para mantenerte en pie no te pertenecen, ni
siquiera esa lagrima que cae lentamente.
Gracias por ser tan, tan grande como tu mirada espero y sé
que papa te estará esperando para que le hagas compañía. Porque esa compañía
del escalón ya no estará para mi.

